Jueves, 3 de Mayo de 2007

Igualar por abajo

POR muchos defectos que tenga el ser humano –que los tiene– está en su naturaleza el ansia de perfeccionarse, de ser cada día mejor. El viejo lema de las Olimpiadas, “más alto, más rápido, más fuerte” (citius, altius, fortius), resume con pocas palabras ese deseo de superación, que es consustancial al hombre. Igualarse con los mejores, ponerse a su altura, es la fuerza que más ha hecho progresar a nuestra sociedad.

En los deportes se suben al podio los tres primeros de cada competición y estar entre los diez primeros (el top ten de los americanos) o figurar entre los cuarenta principales, como los discos, es algo que se aprecia. En los colegios, en algunos, como en los de los Jesuitas, al alumno más brillante se le llamaba “el príncipe” y en las oposiciones, al número uno, aunque se le llamara “primeraco”, despertaban sentimientos compartidos de admiración y envidia.Así estaban las cosas. Pero ha comenzado un tiempo nuevo en el que parece que todo tiene que achicarse para que nada sobresalga y no se pueda distinguir entre lo mejor y lo peor, a costa de igualar lo primero con lo segundo. En el bachillerato, el alumno pasará de curso con hasta cinco asignaturas pendientes y es de suponer que acabará recibiendo la titulación correspondiente, aunque sea con años de retraso y con materias no superadas. Se ha suprimido el “cero” en las calificaciones escolares, por motivos psicológicos según dicen, a fin de que el alumno no se sienta mal y sus padres puedan pensar que la nota hubiese podido ser aún peor. Mao Tse-Tung también igualó por lo bajo cuando, con su revolución, abolió la propiedad privada que, en lugar de generar riqueza, instauró la pobreza para todos, pero con el tiempo, como prueba la actual economía china, con su incipiente capitalismo, ha servido para que unos pocos se queden con las tierras sin dueño.

En la obra de Orwell Rebelión en la granja los cerdos que pretenden que todos los animales sean iguales, eliminando las ventajas de otros, en su papel de vigilantes de la igualdad, acaban quedándose ellos con los privilegios. En la Alemania del Este, donde todos ganaban igual, cuando la unificación de las dos Alemanias, los obreros procedentes del Este no comprendían que se pagara más a quien mejor trabajara.En estas mismas páginas un destacado psicólogo censuraba que hoy se empieza a considerar que el valor del esfuerzo no es importante, porque se extiende la idea de que por el solo hecho de existir se tiene derecho a casi todo. Sin embargo, la igualdad a la que debemos aspirar es a la de oportunidades. No nos confundamos con el igualitarismo, porque no todos somos iguales, aunque todos tengamos derecho a las mismas oportunidades.

 
Diario Europasur, jueves 3 de mayo de 2007
Jose Ramon del Rio
criado por cardo1962    8:31 pm — Categoría: Sin categoría

Jueves, 19 de Abril de 2007

La Libertad

Una de las características más sobresalientes del ser humano es su ansia de libertad. Libertad es una palabra sagrada en el mundo occidental. Hasta se le ha erigido una estatua en el confín de América que da la bienvenida a cuantos llegan a la ciudad de Nueva York desde el Viejo Continente. En Francia, la libertad forma parte de la trinidad política del país, junto a la igualdad y la fraternidad. También figura en el ideario de anarquistas, republicanos y demócratas. Tal vez no sea exagerado afirmar que la palabra libertad se repite hoy en el mundo más que el nombre de Dios.

Todos queremos ser independientes. Nadie desea servir a nadie. El empleado ahorra dinero sin desmayo para establecer su propio negocio. El catedrático aspira a ser rector. Todos deseamos ser legisladores. Todos queremos que los demás se rijan por nuestros deseos. A nadie le gusta verse sometido a los deseos de los otros. En el fondo de su corazón, nadie desearía tener rival. La causa de todo esto es que existe en nosotros un ser efulgente e inmortal que no tiene segundo, ni rival; que es el legislador íntimo y el soporte de todo el universo. Este ser constituye nuestra verdadera naturaleza, nuestra propia esencia y por eso todos albergamos tales deseos y sentimientos. La libertad es el derecho de nacimiento del hombre que ninguna fuerza puede suprimir. La libertad es una llama siempre viva.

Sin embargo, en el plano ordinario, los conceptos de libertad son distintos según las personas que los interpreten. Para unos, la libertad consiste en escapar a la esclavitud del consumo y a la tiranía del capitalismo. Para otros, libertad es el derecho a hacer o decir cuanto les venga en gana sin más límite que los que impone la libertad del prójimo o la ley común establecida y mayoritariamente aceptada. Es de suponer que para algunos la libertad constituye un derecho sin límites, absoluto, y para otros, en fin, sólo tiene aplicación en pequeñas cuestiones como elegir una camisa azul o blanca.

En esto de la libertad, como en tantas otras cosas, se busca un ejercicio exterior, aparente, ficticio. Se busca la libertad de hacer, de decir y de pensar. Para la mayoría, la libertad es sacudirse el yugo condicionante de las presiones externas, de las circunstancias, de las alineaciones o de otras personas. ¡Qué pocos se dan cuenta todavía de que la mayor esclavitud es la de la propia mente! ¡Qué pocos ven en el juego de los sentidos esa circunstancia condicionante que anula nuestra propia libertad! ¡Qué pocos aún los que aciertan a ver en su propio ego el tirano dictador que los oprime!

La libertad de palabra y de pensamiento no es verdadera libertad. Hacer en cada momento lo que a uno le viene en gana no es verdadera libertad. Poder desnudarse en público tampoco es libertad. Como tampoco lo es ser monarca, detentar poder o poseer inmensas riquezas. Ni siquiera renunciar al mundo puede considerarse una total liberación.

La auténtica libertad no es meramente política y económica, aun cuando éstas sean necesarias para el bienestar de la sociedad. La verdadera libertad es el dominio sobre sí mismo. La verdadera libertad consiste en librarse del egoísmo y de los deseos; de los gustos y de los disgustos; de la lujuria, de la avaricia y de la cólera. Son sus pasiones y deseos quienes verdaderamente esclavizan al hombre. Es su mente la causa de su falta de libertad y de su infelicidad.

Son muchos hoy los que claman por libertad, pero cuesta trabajo creer que esas voces entiendan muy bien toda la dimensión del concepto. Se lucha denodadamente por conseguir pequeñas libertades, pero eso es todo. Las libertades por las que muchos luchan hoy, otros las disfrutan desde hace tiempo y no por ello han desaparecido sus miserias y desdichas. ¿O es que la libertad política y sexual o la independencia económica liberan de enfermedades, dudas, angustias y temores? Los hombres nos liberamos de unas esclavitudes y caemos en otras. La verdadera libertad es liberarse de sí mismo. Hasta que el hombre no consiga trascender las limitaciones de su mente no habrá emancipación ni libertad. Es cierto que hay que reformar y perfeccionar lo externo. No es menos cierto que hay que someter y controlar lo interno. Algunos dicen: "En una sociedad libre y justa siempre reinaría la paz y la felicidad". Tal vez, pero una sociedad nunca será justa mientras no lo sean los hombres que la formen. Y la justicia del hombre no se consigue legislando, sino purificando el corazón. Del mismo modo, una sociedad nunca será libre mientras que los individuos que la componen sean esclavos de su ambición y sus pasiones. Si queremos una sociedad justa, formemos hombres justos. Si queremos una humanidad en paz, hagamos que la paz reine en el corazón de cada hombre. Si queremos un mundo libre, liberémonos de nuestros deseos egoístas y de nuestras pasiones incontroladas. Si queremos reformar la sociedad, reformémonos a nosotros mismos. La sociedad quedará automáticamente reformada.

Uno puede haber conseguido todas las licencias del mundo, pero seguirá prisionero de su propio cuerpo. Y además embutido en el rígido corsé de los hábitos. Y maniatado por sus apetencias y necesidades. Y vigilado por su eterno guardián: el ego. En estas circunstancias, ¿puede considerarse libre un hombre porque puede gritar?

Vivir es caminar hacia la libertad. La vida es una oportunidad que se nos da para liberarnos de nuestras miserias. Es preciso emplearse cuerdamente y no gastar la energía en salvas. Uno debiera practicar con perseverancia, con fe y con ilusión, preparándose con paciencia, no para ganar las pequeñas batallas de las libertades, sino para ganar la guerra de la auténtica liberación.

criado por cardo1962    9:33 pm — Categoría: Sin categoría

Lunes, 16 de Abril de 2007

Habia una vez

Había una vez un señor que soñaba desesperadamente con manejar un colectivo, porque había algo dentro suyo que le decía que, si lo lograba, iba a ser rico, poderoso y famoso.

De una manera difícil de explicar, (ya que no sabía conducir) logró que le asignaran uno, el cual estaba sumamente deteriorado por el manejo desaprensivo de ocasionales anteriores choferes.

Muy, pero muy en su interior, sabía que debía poner en condiciones el vehículo, ya que no daba ninguna garantía, en ese estado, para la seguridad de los pasajeros que iban a ser transportados, bajo su supuesta responsabilidad.

Pero esto implicaba, para él y sus urgencias, una distracción de tiempo y de dinero que atrasaría o impediría la impostergable concreción de sus sueños de fama y de riqueza. Por eso, lo único que hizo, antes de comenzar la travesía, fue instalar un airbag y cinturón de seguridad en su asiento de conductor, y echarle una onerosa capa de pintura que lo hiciera aparecer como vistoso y ponderable.

Así, alegremente, con una carga de pasajeros llenos de sueños y pertenencias afectivas y materiales -a los que convenció que era un día de fiesta, y que el destino era un lugar maravilloso- se largó a una ruta de montaña repleta de carteles de advertencia de graves peligros a los que, por su entusiasmo febril, ignoró alegremente.

Cuando el colectivo se estrelló fue, por supuesto, el único que salió ileso, y empezó a vociferar, siempre alegremente, que en las montañas, una vez cada cien años, puede haber un accidente, y que él era un chofer de primera categoría, porque su misión como tal no era impedir que existieran las montañas, sino evitar que ningún pasajero falleciera en algún eventual e improbable siniestro.

Sus gritos le impedían advertir que todos los pasajeros estaban mutilados, con sus pertenencias destruidas, sus expectativas muertas y que, por lo menos uno, había fallecido.

En vez de tomar conciencia de las terribles consecuencias de su egoísmo, asumir su error, calificarse como definitivamente incapaz de desempeñar la función de chofer, arrepentirse e indemnizar íntegramente a los damnificados; siempre alegremente se desabrochó el cinturón de seguridad, desinfló el airbag, se bajó del colectivo, dejando a los pasajeros en manos de improvisados socorristas, y corrió con desesperación a ponerse en primer lugar en la cola de postulantes a manejar el próximo colectivo maltrecho -que iba a ser adjudicado inminentemente- que habría de viajar por la inclemente, mala y culpable montaña peligrosa, única responsable de lo acontecido.

Y colorín colorado, todo el pueblo, una vez más, había sido violado.

Este cuento que pareciera dirigido a un protagonista de turno, lamentablemente debe y puede hacerse extensivo a muchísimos funcionarios inmorales, (demasiados y más que suficientes como para comprometer el futuro del país), y también atañe a un sistema autoperpetuante (ciertos profesionales, periodistas, algunos integrantes del Poder Judicial, y del Poder Legislativo, gremialistas, técnicos, empresarios, etc.) que, por acción u omisión, son cómplices del delito y la impunidad.

La salud mental tiene que ver con la capacidad de autocrítica y de cambio, no con la obcecación absurda.

La salud mental tiene que ver con la capacidad de registrar al otro y salirle al cruce a sus necesidades, no con visualizarlo con cálculos e intenciones de vampiro.

La salud mental tiene que ver con la capacidad de amor y respeto, no con el analfabetismo emocional.

La salud mental tiene que ver con una percepción y conexión objetiva con la realidad, no con una negación perversa de lo inocultable.

La salud mental tiene que ver con el "sentir con el otro" y no con el hacerle sentir al otro lo que me es funcional que sienta para poder manipularlo psicopáticamente en función de mis propios intereses.

La salud mental tiene que ver con la honestidad y no con la corrupción.

La salud mental tiene que ver con la seguridad y la solvencia operativa, no con la omnipotencia peligrosa.

La salud mental tiene que ver con la capacidad de aprendizaje, no con la compulsión a la repetición.

Tiene que ver con la ética, con los principios y valores que se ordenan al bien común y no con la satisfacción voraz y desaprensiva de los propios intereses.

Nuestro pueblo, la ciudadanía de Santa Fe ha sido, está siendo y -de no mediar un cambio profundo en lo coyuntural y en lo estable- seguirá siendo objeto de una terrible y sistemática violencia física, psíquica y patrimonial, con una violación permanente de sus derechos más elementales, por parte de gobernantes que distan irrecuperablemente de estar encuadrados dentro de los parámetros de la salud mental precitados pero que, no por ello, deben ser considerados inimputables o exentos de responsabilidad.

La imprevisión negligente e imperdonable de las medidas hartamente expuestas y fundamentadas para evitar desastres por distracción de fondos a fines estético-electoralistas, la ausencia de las más elementales medidas de contingencia y socorro dignamente humanitario a los afectados por la nueva inundación, el ocultamiento de las condiciones infrahumanas que se deben soportar en la mayoría de los depósitos de evacuados, el actual intento de desalojo compulsivo estético-electoralista de las escuelas para que el lunes "la casa esté en orden" y todo "vuelva a la normalidad", el sinfín de maniobras siniestras que habrán nuevamente de implementarse para que los damnificados no logren el total resarcimiento legítimo con una indemnización económica y moral, interpela a la ciudadanía en general (indiferente en su gran mayoría, esta vez como producto de la fragmentación y el individualismo), y a la justicia en particular a evaluar y expedirse al respecto.

Todos podemos estar en el próximo colectivo siniestrado. De hecho, ya lo estamos, aunque muchos no lo adviertan.

Este escrito no está destinado a los inmorales, porque no lo pueden comprender, ya que con sus enfermizos mecanismos de negación y racionalización lo van a tildar de agitador, partidista e inoportuno. Para ellos nunca es oportuno que nadie haga referencia a nada que permita ver la tierra bajo la alfombra, o haga referencia a sus miserias humanas.

Escribí estas líneas sin ningún afán partidista y desde el dolor, la impotencia y el cansancio moral que nos impregna a los argentinos desilusionados por décadas de dirigencias políticas de distinto color, homogeneizadas por el autismo y las componendas palaciegas.

Sí lo dedico a quienes ansían y quieren ser protagonistas y constructores de un tiempo de honestidad, solidaridad y justicia, como condiciones indispensables para la paz y el desarrollo social.

Lo escribí, por último, como un compromiso ineludible ante las decenas de miles de conciudadanos recurrentemente traumatizados por la imperdonable actitud dirigencial y social de ponerlos en la categoría de no-sujeto, cuyo único destino pareciera ser el abandono y la resignación despersonalizante.

Blas Paez
Psicólogo, miembro del Comité de Solidaridad y Justicia de Santa Fe (Argentina) Comisión de Salud Mental

Diario "EL LITORAL" 12 de Abril de 2007

criado por cardo1962    11:46 pm — Categoría: Sin categoría

Sábado, 7 de Abril de 2007

La coima del Siglo

La COIMA del siglo (Argentina)
En "Telenoche Investiga" no lo vas a ver…

Mi nombre es Constanza Larguía, y hasta la semana pasada trabajé en la producción de Telenoche Investiga.
Estuve asignada, junto con otros tres productores, a la investigación de una denuncia sobre coimas que las empresas a las que les pesificaron sus deudas le pagaron a funcionarios del Gobierno.
Durante nuestro trabajo encontramos pruebas de que el 12 de enero, por gestiones del Ministro de la Producción, José Ignacio de Mendiguren, el
Presidente Duhalde, junto con el Ministro Remes Lenicov y el Jefe de
Gabinete Capitanich se reunieron en secreto con varios grandes empresarios
Los empresarios reclamaron que se pesificaran todas las deudas, y no las menores a 100.000 dólares (como era el proyecto original).
El Presidente Duhalde
-según contó uno de los presentes en esa reunión- dijo
que eso sería posible si los empresarios (a los que se les licuaría una
deuda de más de 60.000 millones de dólares en conjunto)
hacían una contribución para la ‘caja’ política.
Esa colaboración debía ser de 500 millones de dólares, en esa divisa y en efectivo.
Si no, no habría pesificación de deudas.

Los empresarios presentes se asombraron por lo escandaloso de la cifra, pero en su gran mayoría aceptaron pagar.
En nuestra investigación también determinamos el mecanismo por el cual los empresarios están consiguiendo los billetes de dólar para hacer los pagos.
En su gran mayoría, están trayendo las divisas del exterior, vendiéndolas en el mercado libre y luego comprando dólares en el Banco Central (que los vende a un precio menor al de plaza, para regular el mercado).
De esta manera, se ahorran un buen dinero.
El problema es que, para vender eso dólares, el Central obligó a los bancos a entregar los depósitos de los ahorristas.

Según se supo, 200 millones fueron distribuídos entre diputados y senadores,
para que aprueben todas las normas que fueran necesarias para la
‘pesificación’;

75 fueron para Remes y su equipo;
75 para Mendiguren por sus gestiones;
25 para Capitanich; y
325 (el resto ) para Duhalde.

Uno de los empresarios que se negó a esta ‘contribución’ fue Gregorio Pérez
Companc, al que en estos momentos lo está investigando la DGI para
extorsionarlo y obligarlo a permanecer callado sobre este episodio.

Cuando el equipo en el que trabajaba presentó sus conclusiones, el 15 de febrero, el productor general de Telenoche Investiga, Roberto Mayo, nos felicitó por el rigor periodístico de la investigación, y nos prometió poner al aire el trabajo en la primera emisión del ciclo 2002.

Sin embargo, una semana después, a todos los integrantes del equipo de investigación nos informaron que nuestros contratos estaban rescindidos por ‘razones presupuestarias’ .

Desde ese entonces, todos los integrantes del equipo recibimos llamados telefónicos en los cuales nos advertían que debíamos olvidarnos de todo.
Tenemos miedo y yo, personalmente, estoy pensando
en irme del país.
Sin embargo, creo que esto es algo que todos los argentinos deberían saber, para que algún día podamos tener un país más honesto.

Constanza Larguía
DNI 24.228.011.

criado por cardo1962    3:27 pm — Categoría: Politica, el mundo, visión hispana

Miércoles, 7 de Marzo de 2007

Terra email que hace????

Otra vez mas de lo mismo, hoy me han borrado la bandeja de entrada de email de Terra. Avisaron unos dias antes???? pues como que no. Borran y despues te das por enterado, muy bien que respetuosos sois…

criado por cardo1962    2:46 pm — Categoría: noticias

The First Post

Como cambia la vida, la humanidad avanza quien sabe hacia adonde, uno sospecha que cierta naciones estan muy interesadas en encontrar otro planeta donde haya vida como si este planeta de ya varios siglos este sentenciado hacia un final de pelicula, ciertos lideres habran consultado a los astros y sabran cual es la fecha limite? vaya uno a saber.
Las religiones nos dividen, el mundo cristiano y el mundo musulman son como el agua y el aceite, detras de todo esto los lideres politicos tienen su juego a espaldas del pueblo, las mafias tan perseguidas en el siglo pasado hoy pupulan en cualquier parte del globo, todo es negocio hasta lo mas repudiado socialmente. Las economias globalizadas estan
ligadas unas con otras, el trabajador dejo ser el pilar importante de una empresa, lo que en el pasado un individuo pasaba casi su vida dedicada a un rubro o una empresa y al final de su vida laboral era premiado en su labor, hoy es poco probable.
Fanaticos que desprecian la vida nos amenazan en forma constante, civilizaciones que no han sabido convivir miran al otro mundo con odio y lo desprecian, uno piensa que la paz no es precisamente un bien comun para todos, hoy se mata al ser humano por muchos pretextos, ya sea con una bala o con una desicion no tomada a tiempo…
Ante todo
respetemos al otro…



By Cardo

criado por cardo1962    2:03 pm — Categoría: Sin categoría

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